Léelo
El repositorio incluye la documentación técnica completa: arquitectura, decisiones de diseño registradas una por una, referencia de la interfaz de programación y guía de despliegue.
Orpyca se publica bajo licencia AGPL-3.0, la misma familia de licencias con la que nació Orfeo. Puedes leer el código, auditarlo, copiarlo, modificarlo y desplegarlo sin pedirle permiso a nadie.
Para una entidad pública esto no es un detalle ideológico: es la diferencia entre poder verificar qué hace el sistema con sus documentos y tener que creerle a un proveedor.
El repositorio se abre al público con el lanzamiento de esta versión.
Orfeo nació en 2002 en la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios de Colombia y se liberó bajo licencia GPL. Desde entonces lo adoptaron decenas de instituciones en Colombia y en el resto de América Latina, y una comunidad lo sostuvo durante veinte años.
Orpyca reconoce esa deuda. El listado de personas que trabajaron en el código original se conserva en el repositorio, y la lógica archivística que heredamos es el resultado de dos décadas de trabajo de archivistas y desarrolladores que en su mayoría nunca cobraron por ello.
El repositorio incluye la documentación técnica completa: arquitectura, decisiones de diseño registradas una por una, referencia de la interfaz de programación y guía de despliegue.
Si encuentras un error o un comportamiento que no corresponde a la norma, ábrelo como incidencia. Un reporte de un archivista que conoce la práctica vale más que diez opiniones de diseño.
La guía de contribución del repositorio explica el flujo de trabajo, el estilo de código y qué se espera de una propuesta de cambio. Las contribuciones se revisan y se integran con la misma licencia.
Si lo instalaste por tu cuenta, saber en qué te tropezaste mejora la documentación para quien venga detrás. Escríbenos aunque no vayas a contratarnos.
El repositorio no incluye herramientas de migración de datos desde instalaciones de Orfeo anteriores, y no las incluirá: cada entidad configuró el suyo a su manera, y mantener ese conjunto de casos particulares en el núcleo no le sirve a nadie más. Lo que sí vive aquí es el importador genérico, con su formato de paquete documentado y estable. El traductor desde cada sistema de origen se construye por fuera, contra ese contrato. Las mejoras al importador en sí —qué formatos de número admite, cómo reconcilia la numeración tras una carga— sí son bienvenidas, porque benefician a cualquier origen.
Puedes usar Orpyca para lo que quieras, sin pagar y sin pedir permiso, incluso modificándolo a fondo.
La obligación de publicar tus cambios aparece solo si distribuyes el sistema modificado a terceros o lo ofreces como servicio a otras entidades. Usarlo dentro de tu propia institución no genera ninguna obligación de publicar nada.
Es la licencia que impide que alguien tome este trabajo, lo cierre y lo revenda como producto propio sin devolver nada.
La hoja de ruta vive en la documentación del repositorio y se actualiza con cada avance. Ahí está también qué falta, incluyendo lo que depende de infraestructura externa a la entidad, como la acreditación de una autoridad de certificación.